domingo, 4 de julio de 2010

Manute Bol, un ejemplo de un líder que luchó por una gran causa

Desafortunadamente el mundo del deporte y sus estrellas nos tiene acostumbrados a muchas historias de escándalos, polémicas y mal comportamiento. Pero cada cierto tiempo, surge un verdadero líder en esta esfera de la actividad humana. Y cuando hablo de un verdadero líder, me refiero a un líder con principios que decide entregarse de lleno a una causa superior.

Este líder del cual voy a hablarles, es sin duda un líder muy singular en todo el sentido de la palabra. No solamente por su increíble estatura (2,31 m) que lo llevó a ser uno de los más reconocidos basquetbolistas de la liga profesional americana, sino también porque aprovechó al máximo su gran fama para beneficiar a algunas de las personas más necesitadas de este planeta.

La increíble historia del Sudanés Manute Bol comienza cuando un primo suyo se va a estudiar a Estados Unidos y le cuenta a otros las historias de su primo que medía 2,31 m. Después de escuchar sobre él, rápidamente un buscador de talentos se desplazó a Sudán para ficharlo. Bol pertenecía a la tribu de los dinka, la más alta de Sudán. No está muy clara la razón por la cual esta tribu lograba alcanzar estas estaturas, pero es muy probable que fuera una combinación de genética y dieta. Cabe anotar que Malouk Bol, al abuelo de Manute, medía 2,38 m y también que como parte de las pruebas de su tribu, a los adolescentes les tocaba vivir en una dieta de pura leche durante todo el verano, lo cual les permitía acceder a cantidades inusuales de calcio en su metabolismo.

Bol creció arreando ganado y enfrentó los peligros propios de la selva africana. Una de sus grandes anécdotas es la vez que mató con una lanza un león que se estaba comiendo las vacas que cuidaba.

Dos veces se escapó de su tribu con la esperanza de asistir a la escuela, pero nunca pudo estudiar adecuadamente. Posteriormente se mudó a los Estados Unidos y jugó en la liga de Basquet Americana (NBA) de 1985 a 1995, estableciendo un récord para un novato para bloquear tiros. Cuando comenzó su carrera era el jugador más alto de la liga, lo cual lo convertía en una curiosidad.

Cuando Bol comenzó a jugar ante grandes multitudes en Estados Unidos, su país natal estalló en violencia. El Norte de Sudán libró una guerra salvaje contra el Sur, con un costo alrededor de dos millones de vidas. A pesar de que el mundo le dio la espalda a este conflicto, Bol trabajó con pasión para aliviar el sufrimiento de los ciudadanos de su país. A menudo viajaba directamente a las zonas de guerra con el propósito de que el mundo prestara atención a este conflicto. El gobierno de Sudán bombardeaba estas zonas, quizás en un esfuerzo para asesinarlo.

Alrededor de 250 personas de sus parientes fueron asesinados en la guerra, y muchos de ellos por parte de soldados sudaneses. Manute se convirtió en la voz de todos los oprimidos de Sudán.

Bol, quien jugó su último juego en la liga profesional en 1994, se dedicó el resto de sus días a mejorar las vidas de las personas de su país. “Yo trabajo para salvar personas,” dijo en 2006. “Yo siempre puedo trabajar para hacer más dinero, pero no puedo hacer nada para traer de vuelta a aquellos que se han ido”
Bol ganó cerca de 5 millones de dólares jugando en la liga profesional de Estados Unidos, de los su mayor parte los donó a su causa de evitar la guerra en Sudán. Después de su retiro se dedicó en cuerpo y alma a este trabajo, y a cumplir uno de sus más grandes sueños: fundar 41 escuelas a lo largo de su país.

Desafortunadamente, en el 2004, cuando volvía a su casa en un taxi, el conductor que estaba borracho produjo un grave accidente que hizo que Manute quedara gravemente herido. Le tomaría muchos meses reponerse de sus heridas, las que se sumaron a una artritis que se venía agravando y a una rara enfermedad de la piel que había adquirido en uno de sus visitas a Sudán. Esto sin embargo no le impidió seguir trabajando por su sueño.

"Yo le recuerdo como un hombre que literalmente dio su vida por su país", dijo una vez el director de una Fundación que administra ayuda para Sudán. “Para él su causa era más importante que su salud".

La historia y el ejemplo de Manute nos muestran la forma en que un líder pone su corazón y su alma al servicio de una causa superior, y los sacrificios que vienen como consecuencia de esta elección. Sin embargo, es esa capacidad de liderazgo en acción la que permite inspirar a otros y hacer que se unan a causas tan nobles como esta.

“Muchas personas sienten lástima por él, porque es tan alto y tan raro” dijo una vez un compañero suyo del equipo de los 76’s. “pero te digo que si todas las personas en el mundo fueran como Manute Bol, este sería un mundo en el que yo quisiera vivir"

2 comentarios:

Germán dijo...

Gracias Hugo

Inspiradora historia. Desconocía a este basquetbolista.

Saludos

María Jesús dijo...

Yo tampoco le conocía y es precioso conocer estas noticias y a estas bellas personas.

Gracias Hugo por mostrárnoslo.

María Jesús