martes, 29 de junio de 2010

La decisión más difícil que un líder debe tomar

Las pruebas más duras del liderazgo son aquellas en las que debemos retirar o despedir a algún miembro de nuestro equipo. El Presidente de uno de los bancos más grandes de Colombia dijo alguna vez en una reunión informal: “Uno realmente se gradúa de líder el día en que le toca despedir a un gran aliado o al mejor amigo”. Nada más cercano a la realidad!.

Muchas veces las personas a nuestro cargo no tienen el rendimiento adecuado, y aunque sabemos que es el momento de retirarlas de la organización, a menudo demoramos la decisión pensando que el tiempo va a solucionar los problemas. Desafortunadamente, los problemas generalmente se agravan en la medida que no los enfrentamos. “Los vinos se vuelven mejores con el paso del tiempo, los problemas no!” decía alguna vez un reconocido Presidente de una multinacional.

Recientemente, las noticias nos expusieron en gran detalle una de estas pruebas de liderazgo. Le sucedió al Presidente Barack Obama, cuando decidió remover de su cargo a un hombre que estaba al mando de una de las misiones más críticas para el gobierno americano: La Guerra de Afganistán.

El general Stanley McChrystal había sido nombrado Jefe Militar de importante misión hace al comenzar este año. Su trayectoria destacada en la guerra de Iraq, donde había dirigido el equipo que capturó a Saddan Hussein, al igual que su gran experiencia en situaciones de conflicto, hacía de él un oficial con enorme prestigio e influencia, lo cual le permitió ser considerado el candidato ideal para llevar a cabo la estrategia de contrainsurgencia en Afganistán.

McChrystal estaba logrando pequeños pero significativos avances en la misión. Había logrado desarrollar una relación productiva con el gobierno de Afganistán, y tenía una cercanía importante con el presidente afgano Hamid Karzai, lo cual era uno de los factores críticos para inclinar la balanza en contra de los Talibanes, que tienen bajo su control vastas áreas de Afganistán.

Sin embargo, McChrystal le permitió a un reportero de la revista Rolling Stone viajar con él por Europa y compartir tiempo con su personal de apoyo. El reportero publicó un artículo muy polémico, donde mostraba cómo el general y su equipo se referían en términos irreverentes al Presidente y a sus asesores civiles de la Casa Blanca y del Pentágono.

Obama tenía entonces ante sí, la posibilidad de seguir con un General que mostraba irrespeto por la cadena de mando, o de despedirlo por debido a las consecuencias negativas y el mal ambiente que sus comentarios habían generado. Pero retirar a un general experimentado, en un momento tan crítico de la misión podía significar poner en riesgo toda la operación. Por esa razón Robert Gates, el secretario de defensa manifestó que sacar a McChrystal podría afectar seriamente “la continuidad, el momemtum y la relación con los aliados”. Además, la última vez que un general había sido retirado de su misión por un irrespeto a la Casa Blanca sucedió hace 60 años cuando el Douglas MacArthur fue relevado por orden del Presidente Harry Truman, en la mitad de la guerra de Corea.

A pesar de la enorme presión, en menos de 36 horas, Barack Obama tomó su desición, enviando un mensaje implícito de que la división en su equipo no sería tolerada, y que los militares tendrían que adherirse sin cuestionamientos a la cadena de mando que estaba en manos de civiles.

Así, Obama tuvo una gran prueba de liderazgo, y demostró que como líder de una nación es capaz de ser decisivo en los momentos más difíciles. Esta es sin duda la prueba de fuego para todo gran líder, y es la labor que ningún líder puede delegar. Para el líder, el objetivo común siempre es la prioridad y es su función depurar su propio equipo para mantener la cohesión.

“Yo no creo que podamos sostener la unidad de nuestro esfuerzo y lograr nuestros objetivos en Afganistan sin hacer este cambio”, remarcó Obama respecto a su decisión.

1 comentario:

antonio viveros dijo...

Me gustó esto:

"El Presidente de uno de los bancos más grandes de Colombia dijo alguna vez en una reunión informal: “Uno realmente se gradúa de líder el día en que le toca despedir a un gran aliado o al mejor amigo”. Nada más cercano a la realidad!."